Colaboración: Psic. Soraya Ángeles Haro
Consiste en emplear diversas técnicas que permitan al paciente tener alguna forma de comunicación, a través de gestos, señalando o empleando palabras.
Siempre trabajamos con elementos que son cercanos al paciente y teniendo en cuenta su formación educativa y edad; éstos elementos no tienen porque ser muy sofisticados.
Muchas veces la familia en su desesperación por ayudar tiende a usar materiales educativos a nivel pre-escolar, generando en muchos casos algún nivel de frustración que podría hacer que el paciente se aísle.
En la mayoría de los casos la rehabilitación del lenguaje demora más de un año; siendo necesario que los familiares o las personas que acompañan al paciente en su recuperación se hagan el hábito de llevarlo a las sesiones de terapia de modo regular y continuo, en muchos casos deben recibir 2 a 3 sesiones semanales; y el compromiso de reforzar en casa por breve tiempo varias veces al día.
Apoyo emocional emocional
En principio el padecimiento de una enfermedad, supone un acontecimiento realmente importante para el paciente, ya que le hace cambiar de forma radical su hasta entonces personal modo de estar en el mundo. La aceptación del problema, enfrentándose a él de forma constructiva, facilita muy considerablemente el mejor aprovechamiento en su proceso de recuperación. En todos los pacientes se encuentran alteraciones emocionales que es necesario tener siempre en cuenta. Reacciones de irritabilidad, apatía o indiferencia, inseguridad, dependencia, aislamiento, pesimismo, inestabilidad emocional, irresponsabilidad o euforia injustificada. Para ello la familia debe colaborar de forma muy estrecha en el proceso recuperador del paciente, y sus relaciones y comportamiento con él pueden ser decisivos. Tanto las actitudes de sobreprotección como las de indiferencia, olvido o rechazo influyen de forma directa y negativa sobre las posibilidades de recuperación.
Cómo ayudar
- Brindar un medio de alivio y descanso
- Que se sienta estimado
- Que todos trabajen en equipo para que se recupere, creando un deseo de ayuda a sí mismo.
- Conservar una actitud de calma y reposo.
- Entusiasmarlo para que forme parte de las actividades familiares.
- Evitar hacer comparaciones.
- Alabe sus progresos por PEQUEÑOS que sean.
- Procurar evitar decir: “pronto estarás bien”, tales observaciones le causan desilusión.
- Lo más importante es que el afásico reciba ayuda lo más pronto posible después del daño, accidente o ataque.