Los primeros 1000 días de vida de un niño, que comprende los 270 días de embarazo hasta los dos primeros años de vida, son cruciales para su desarrollo físico, emocional y cognitivo.
En este contexto, el control pediátrico temprano (incluso desde el embarazo), se convierte en una herramienta primordial para asegurar el bienestar de los más pequeños.
A continuación, Myriam Gómez, médico pediatra del Instituto Médico de Lenguaje y Aprendizaje (IMLA) explica por qué es tan importante este periodo y ofrece recomendaciones para acompañar a tu hijo en este proceso.
La salud comienza antes de nacer
La salud del bebé comienza mucho antes de nacer. Durante el embarazo, es importante que las futuras madres asistan a controles: ginecológico y pediátrica. Esto permite que reciban consejería importante sobre la nutrición adecuada y el tema de vacunas.

Por ejemplo, ¿por qué es tan importante la suplementacion de hierro en los primeros años de vida? El hierro e
s un mineral esencial en la formación de nuevas neuronas y en la producción de neurotransmisores, como la dopamina, responsable en funciones como la motivación, la atención , el control motor y la regulación emocional.
Una deficiencia de hierro, especialmente en etapas tempranas del desarrollo, está asociada con trastornos del neurodesarrollo y problemas cognitivos.
Lactancia materna
Un aspecto clave en el desarrollo infantil es la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. La leche materna no solo proporciona los nutrientes necesarios, sino que también actúa como una “vacuna viva”, protegiendo al bebé de infecciones gracias a los anticuerpos que la madre transfiere.
A partir de los seis meses, es fundamental introducir una alimentación complementaria rica en nutrientes. Esta transición no debe ser impositiva. Es importante que el niño disfrute y manipule (coja) los alimentos. Este proceso estimula la coordinación mano-boca. También al recibir los alimentos aplastados o en trozos (de acuerdo a su edad), son estimulados en su dentición y motricidad oral.
Inmunización evita complicaciones
Otro tema crucial en el cuidado infantil, es la inmunización. Durante los primeros años de vida, los niños están más expuestos a infecciones debido a su sistema inmunológico en desarrollo. Las vacunas no solo previenen enfermedades, sino que también reducen la gravedad de ciertas infecciones.
Por ejemplo, en el caso de la varicela: “Un niño vacunado contra la varicela puede desarrollar la enfermedad, pero presentará pocas lesiones en el cuerpo. A diferencia de un niño NO vacunado que podría tener más de 500 lesiones dérmicas, e incluso desarrollar complicaciones graves como encefalitis o neumonía por varicela.

Señales de alarma
Los controles pediátricos regulares permiten detectar posibles señales de alarma en el desarrollo del bebé. Aspectos como el crecimiento adecuado, el control de la cabeza, la habilidad para sentarse, el contacto visual, la sonrisa espontánea y el uso de un número adecuado de palabras según la edad, son indicadores que pueden identificarse tempranamente.
Un control regular no solo permite monitorear el crecimiento físico y el estado de salud del niño, sino que también deriva al niño al especialista y brinda a los padres la tranquilidad de contar con un profesional que conoce de cerca las necesidades específicas de su hijo.
En conclusión, los primeros mil días de vida de un bebé requieren un acompañamiento cercano y constante por parte del pediatra. Desde el embarazo, pasando por la lactancia, la alimentación y las vacunas, cada etapa es crucial para asegurar un desarrollo sano y evitar posibles complicaciones.
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