La magia de los fuegos artificiales o la pirotecnia puede ser un símbolo de celebración para muchos, pero para los niños con trastorno del espectro autista (TEA) representa una fuente de angustia y pánico.
¿Por qué? Los niños con autismo suelen presentar una hipersensibilidad auditiva que amplifica su reacción a sonidos intensos como el de los petardos o explosivos, así los estruendos de los fuegos artificiales pueden ser devastador para ellos.
¿Cómo reaccionan?
La Dra. Myriam Velarde Incháustegui, médico neuróloga especializada en Neurodesarrollo de IMLA, indica que las reacciones de las personas hipersensibles ante los ruidos fuertes, pueden variar desde irritabilidad y llanto incontrolado hasta severas crisis de ansiedad que los llevan incluso a autolesionarse en su intento por lidiar con el miedo.
Según Velarde, este fenómeno ocurre debido a alteraciones en el procesamiento sensorial que dificultan la adaptación a los ruidos. “Si sonidos cotidianos como los de una licuadora o aspiradora son insoportables, el estruendo de los fuegos artificiales representa una experiencia aterradora e incontrolable”, puntualiza.
Parálisis cerebral y espasmos musculares Por su parte, los niños y adultos con parálisis cerebral también enfrentan graves complicaciones debido a la pirotecnia. El estrés que generan los petardos puede desencadenar contracciones musculares involuntarias y espasmos dolorosos que agravan su condición.
Recomendaciones
Para proteger a los más vulnerables, los especialistas coinciden en que prevenir estas situaciones es esencial. Entre las estrategias recomendadas se encuentran:
- Crear un espacio seguro: Colocar al niño o adulto en una habitación alejada del ruido, con cortinas gruesas o ventanas selladas para reducir el impacto del sonido.
- Utilizar auriculares o tapones: Escuchar música relajante puede ser una herramienta eficaz para minimizar el estrés.
- Anticipar y distraer: Explicar de forma sencilla lo que sucederá y ofrecer actividades atractivas que mantengan su mente ocupada.
- Considerar apoyo médico: En casos extremos, consultar al médico sobre el uso de calmantes adecuados.
Hacia celebraciones inclusivas
El llamado no solo es a las familias, sino también a la sociedad en general. “Evitar los fuegos artificiales no solo es un acto de empatía, sino también de respeto hacia las personas con condiciones neurológicas”, afirma Velarde. Además, varios municipios ya prohíben el uso de pirotécnicos y sancionan su incumplimiento, un paso importante hacia el cambio cultural.
Estas fiestas, celebrar con alternativas silenciosas puede marcar la diferencia para muchas familias. Los globos de luz, espectáculos visuales o simplemente un brindis tranquilo pueden convertirse en nuevas tradiciones que incluyan a todos y promuevan la armonía.