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Lic. Arturo Ruiz

Desde hace algunos años llama la atención a los profesionales de la educación y la salud, cómo personas o grupos que viven situaciones de tragedias o de estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar, logran hacerlo.  La realidad nos muestra que no solo la superan, sino que salen renovados y enriquecidos de esas circunstancias adversas.  Este tipo de experiencias han sido vividas por distintos grupos a través de la historia, y han sido sistematizadas en distintos estudios, en distintos países y por distintos profesionales.  En la actualidad esa reacción se denomina resiliencia, y se la entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

El adjetivo resiliente, tomado del inglés resilient, expresa las características mencionadas anteriormente y el sustantivo “resiliencia” expresa esa condición.  En español y en francés (resilience) se emplea en metalúrgica e ingeniería civil para describir la capacidad de algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora.

Factores que guardan relación con la resiliencia

Factores de riesgo.- Son todas aquellas características, hechos o situaciones que aumenta la posibilidad de desarrollar desajuste psicosocial.

Los factores de riesgo pueden ser:

Factores Protectores.- Son aquellas características, hechos o situaciones propias del entorno que elevan la capacidad para hacer frente a la adversidad o disminuye la posibilidad de desarrollar desajuste psicosocial aún con la presencia de factores de riesgo.

 ¿A quien se le denomina personas resilientes?

A aquellos que al estar expuestos en una situación de adversidad, es decir, al estar expuesto frente a un conglomerado de factores de riesgo, tienen la capacidad de utilizar aquellos factores protectores para sobreponerse a la dificultad y desarrollarse adecuadamente, llegando a madurar como seres adultos competentes, pese a los pronósticos desfavorables.

¿Qué debo hacer?

  1. Inmunizar.- Hay que entender que la vida somete a las personas a diversas situaciones de estrés y situaciones adversas.  No es realista pensar o creer que los niños y adolescentes pueden ser protegidos permanentemente ante dichas situaciones.  Ellos pueden revaluar dichas situaciones problemáticas desde una perspectiva menos autocrítica o negativa y más positiva o acorde con sus recursos.
  1. Reducir el riesgo.- Supervisar eficazmente las actividades del niño informado sobre que conductas son deseables o inaceptables.
  2. Desarrollar lazos sociales o buscar apoyo de otros familiares.
  3. Establecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias.
  4. Promover la autoestima y autoeficacia.  El estable-cimiento de lazos seguros en edades tempranas favorece el establecimiento de sentimientos de autoestima y autoeficacia.  También las relaciones íntimas en edades posteriores e incluso durante la edad adulta pueden potenciar estos sentimientos.
  5. Apertura a nuevas oportunidades.

Indicadores para identificar a un niño resiliente

Un niño resiliente muestra algunas o varias de estas características a pesar de su exposición a situaciones adversas. Se valora a sí mismo: Confía en sus capacidades y muestra iniciativa para emprender acciones o relaciones con otras personas porque se siente valioso, merecedor de atención (autoestima)

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