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Lic. Milagros I. Paredes Sánchez

Son periodos en los que el individuo tiende intuitivamente a realizar una determinada acción. Para educar en futuro es fundamental conocer y estimular las necesidades físicas, afectivas, intelectuales y trascendentales, propias de cada etapa de crecimiento del niño. Esto que mencionamos se le denomina: Periodos Sensitivos. Un ejemplo de ello lo observamos cuando un bebé de 6 meses se impulsa para sentarse, entonces, nosotros ante esa necesidad lo estimulamos mediante ejercicios hasta que logre hacerlo solo. Es inevitable la necesidad del bebe de aprender ya que está en su Periodo Sensitivo, en la edad que debe y puede sentarse porque ha alcanzado la debida madurez física, psíquica y neurológica para hacerlo.

Son periodos:

Porque corresponden a una determinada etapa o edad de la persona.

Y sensitivos:

Porque son independientes de la voluntad, es decir, son actitudes que las asumen de manera natural e innata.

Por ejemplo dentro del currículo escolar se considera la enseñanza del idioma inglés desde los tres años, e inclusive existen en nuestra sociedad guarderías y centros de estimulación temprana bilingües, porque está demostrado que la adquisición  de un  segundo idioma es más fácil cuando  lo aprenden desde pequeñitos, ya que la pronunciación  de los fonemas los interioriza  con mayor facilidad a través del juego, las rimas, las canciones, etc.; sin embargo, no sucede lo mismo con una persona que a los 30 años decide aprender un segundo idioma, quien lo podrá lograr pero le demandará mayor trabajo y fuerza de voluntad, además la pronunciación no será la misma porque su periodo sensitivo ha pasado.

 Es por ello, que llevar a cabo actividades fuera de su tiempo natural nos obliga a desarrollar mayor fuerza de voluntad y trabajo, para ello dentro de la formación de nuestros hijos es necesario considerar los siguientes aspectos en su educación integral:

El desarrollo físico corporal: (para satisfacción de los sentidos).

Es el cuerpo, el organismo que necesita de atención y cuidado para poder desarrollar sus capacidades y convertirlas en habilidades. Por ejemplo, los niños del primer nivel llevan el curso de Educación Física y lo complementan con Psicomotricidad que son fundamentales para su desarrollo intelectual, ya que al niño si no se le ejercita no alcanza flexibilidad en sus movimientos finos y gruesos, aptitudes que son fundamentales y van a facilitar el inicio y afianzamiento de la lecto – escritura.

La formación intelectual (para buscar  la verdad)

Si dentro de la formación educativa, los niños llevan los cursos de arte,  danza, música, matemáticas, etc, es porque en general todo ello forma integralmente a la persona, ya que el ser humano tiene todos los talentos en potencia listos para desarrollarlos, descubrirlos ser conscientes de ellos,  reconocerlos y poder manejarlos positivamente.

Los cursos  académicos son los medios  que hacen que afloren los talentos. Sin embargo,   no solamente la formación intelectual se da en el colegio sino también en la casa. Por ejemplo es importante leer con ellos, contarles cuentos, ver dibujos animados, y hacerles preguntas, pues en familia  se puede desarrollar el intelecto cuando les damos la oportunidad de manifestar sus inquietudes, vivencia, etc., es decir utilizamos en una conversación interrogantes para que respondan.

El cultivo de la afectividad (para buscar el bien)

Lleva a la persona a conocerse. A medida que la vida transcurre, el cerebro va grabando, como en un casette, experiencias positivas y negativas. De manera inconsciente, se reacciona ante determinada circunstancia, dejándose llevar por emociones o sentimientos. Por ejemplo, cuando un niño rompe una maceta,  porque estaba jugando fútbol y se le grita por ello o se  le castiga sin darle opción a que solucione el problema limpiando lo que ha ensuciado, si no se aclara cuál fue la “actitud negativa” de jugar en la sala, él asociará que cuando juega se molestan con él, o que prefieren que este sentado mirando televisión, porque así no ocasiona problemas, originado en él sentimientos de tristeza, rencor; en otras ocasiones mentirá   debido  a que ha aprendido que cuando dice la verdad se le complican las cosas.

La dimensión trascendente

Esta dimensión es el elemento que busca el significado de la vida, es como el “yo profundo”, el núcleo de la identidad que se manifiesta a través de lo que se quiere lograr y cómo se quieren lograr las cosas.

Por ejemplo, si quiere evitar que su hijo vea televisión, tendrá que darle alternativas para reemplazar ese tiempo, evitando los reproches como: “…..¡seguro  estas viendo ese programa, que ya te he dicho que no veas…!” estas llamadas de atención manifiestan desconfianza. Por lo tanto, cuando exigimos debemos de pensar en lo siguiente: ¿De qué manera, modelo y exijo las virtudes de  trabajo, honestidad, responsabilidad,  en él?.

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