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Colaboración: Lic. Marina Peña

El Déficit de Atención es un trastorno neuropsicológico que se caracteriza por dificultades relacionadas con la atención, la impulsividad y en ocasiones la hiperactividad.

Algunos estudios conservadores en los Estados Unidos estiman que: de un 3% a un 5% de la población, comparte el trastorno por bajo nivel de atención.

Anteriormente, esta condición se ha conocido como disfunción cerebral mínima, hiperkinesia o hiperactividad; sin embargo, a partir de los años ochenta, el término utilizado es el DÉFICIT DE ATENCIÓN.

Éste, es más adecuado porque permite describir claramente las características de estas personas.

Las personas con Déficit de Atención pueden presentar una variedad de problemas como resultado de sus dificultades en tres áreas específicas:

Inatención:

Los niños con inatención, presentan dificultades en diversas actividades en donde se requiere prestar atención.

Para ellos es complicado definir, ¿qué es lo importante?, ¿Dónde debo enfocar mi atención?, especialmente cuando hay dos estímulos a la vez; por ejemplo, ponerle atención a la maestra y al mismo tiempo tomar notas.

También, se les dificulta iniciar las tareas o actividades, y además mantener la atención en éstas hasta que estén finalizadas.  No les es posible tampoco, estar atentos y listos a responder cuando se les pregunta algo.

Los distintos estímulos en el ambiente y sus propios pensamientos los distraen con mucha facilidad.  En comparación con otras personas de su misma edad, muestran poca habilidad en el desarrollo de sus tareas; esta dificultad podría dar como resultado un bajo rendimiento escolar.

Impulsividad:

Algunas personas con Déficit de Atención tienen dificultad para pensar antes de actuar.  Experimentan problemas para medir las consecuencias de sus actos y para planear acciones futuras.  No siguen ni cumplen reglas, las entienden, las conocen, pero, en el momento de actuar no controlan sus acciones, dando como resultado un comportamiento inadecuado o desafiante.

Cuando realizan una tarea, requieren de refuerzo continuo durante su tiempo de trabajo, de no ser así, es común observar que sus trabajos queden incompletos; esta situación se repite tanto en la casa, como en la escuela.

Dicen lo que piensan en el momento de manera impulsiva, acción que a menudo les trae problemas.  Presentan grandes dificultades para alcanzar metas a largo plazo; por lo regular, ellos se esfuerzan más por eliminar las consecuencias negativas que por alcanzar su metas respectivas.

Inquietud:

Un alto porcentaje de las personas que presentan inquietud, tienden a ser muy emotivas e inquietas.

Constantemente se encuentran en movimiento, y en especial, en lugares donde se requiere que estén quietas por un período muy largo.

Además, ya sea por tristeza o alegría, expresan sus emociones con mayor rapidez e intensidad que las personas de su edad.

Como consecuencia de esto, se frustran con mucha facilidad.

La mayoría de los niños pueden presentar algunas de estas características, pero lo que caracteriza al TDA es la frecuencia y la intensidad con la que éstas se pueden hacer presentes.

Según la Asociación Psiquiátrica Americana, para propiciar el diagnóstico de una persona con TDA, debe manifestar antes de los siete años, al menos ocho de las siguientes características, durante un periodo de seis meses o más:

 

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