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La tartamudez aparece mayormente en el periodo de la adquisición del lenguaje, entre los dos a cinco años; y aunque se desconoce la causa aún, hay muchos factores que pueden determinarla. Aprender a reconocer los síntomas y conocer los factores de riesgo, nos mantendrá alertas, para una intervención temprana en nuestros niños o familiares.

Alberta Custodio Vega, especialista en Educación y Fonoaudiología de IMLA, señala que la tartamudez es un disturbio del lenguaje y la comunicación, que presenta como factores de riesgo elementos verbales, motores, cognitivos, ambientales y fisiológicos. Esta dificultad del habla varían en intensidad, frecuencia, continuidad, ritmo, suavidad y velocidad dependiendo de cada persona.

El habla es un acto motor complejo que requiere de funciones como el respirar, articular y ejercitar el aparato fonador. Si uno de estos mecanismos se altera trae como consecuencia un trastorno en la fluidez; como es el caso de la tartamudez, señala.

Diversos autores manifiestan que existe una predisposición genética para la aparición del trastorno y su posterior evolución. Frecuentemente, la tartamudez se inicia en el periodo de adquisición del lenguaje entre los dos a cinco años.

Síntomas:

Factores de riesgo:

  1. Edad: Hasta 4 años existe riesgo pequeño, hasta los 7 años riesgo medio y más de 7 riesgo mayor.
  2. Sexo: Más frecuente en los varones.
  3. Tiempo de aparición: si es súbito, pequeño riesgo; si es intermitente, riesgo medio; si es persistente o gradual, riesgo mayor.
  4. Tiempo de duración: hasta 6 meses, pequeño riesgo con la posibilidad de ocurrir una recuperación espontánea (Yairi y Ambrose, 2005); de 6 a 12 meses, riesgo medio y más de ese tiempo riesgo mayor.
  5. Tipo de disfluencia: si son comunes, menor riesgo; si son comunes con tartamudeos, riesgo medio; si predomina los tartamudeos, es el principal riesgo de la tartamudez.
  6. Antecedentes genéticos: si es de primer grado de consanguinidad es tres veces mayor que en la población en general.
  7. Historia del embarazo y del parto.
  8. Desarrollo global del lenguaje y del habla.
  9. Factores ambientales y de estrés.
  10. Ambiente familiar – externo y reacción del niño

Recomendación:

Se recomienda ayudar al niño por lo menos cinco minutos diarios, prestando atención en lo que dice sin interrumpirle, en forma relajada y sin prisa, no apresurar ni completar sus ideas. Evitar en lo posible situaciones de estrés. Siempre tenga presente que un especialista en tartamudez o fonoaudiólogo estará esperándolo para orientar y darle la terapia requerida.

Sí desea una evaluación, puede solicitarnos llenando nuestro formulario por aquí.

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