¿Cansado de buscar el juguete perfecto para tu hijo y terminar comprando regalos que a los días quedan relegados? Esta Navidad, cambiemos la forma de dar felicidad de una manera distinta.
Si bien los juguetes son los más esperados en Navidad, no lo son todo. Los expertos sugieren que las vivencias compartidas con los padres o amigos, son los momentos que más atesoran los niños con el tiempo.
¿Por qué los juguetes no lo son todo?
Seguro que has visto que tus hijos no siempre están felices con los juguetes que les regalas. Esto se debe a que los niños necesitan más que objetos materiales para sentirse realizados; necesitan experiencias y momentos contigo.

El poder de los recuerdos
¿Recuerdas tu Navidad favorita? ¿Qué la hizo tan especial? Tal vez un juguete, pero recuerdas dónde está ese juguete. Por el contrario, tal vez fue un momento especial en familia que recuerdas hasta la actualidad. El juguete pasa al olvido, pero el recuerdo de aquella vivencia quedará sellada de por vida.
No requieres mucho para acumular experiencias con tus hijos. Aprovechando estas fiestas, visiten las calles o parques mejor decorados, programen tardes para preparar juntos galletas o dulces navideñas, organicen sesiones de fotos, asistan al teatro o festividades navideñas, compartan noches de cuentos navideños, etc.
Beneficios
Pasar tiempo de calidad juntos es fundamental para construir relaciones sólidas, además las experiencias estimulan el desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales.

Asimismo, enseña valores importantes, como el valor de la identificación con familia, los amigos, la cooperación, el ahorro, etc.
Este año, cambia los envoltorios por abrazos y las cajas por momentos compartidos.
Pregunta a tus hijos qué les gustaría hacer y permíteles ser parte de las decisiones. La participación les dará un sentido de pertenencia y valor.
Recuerda que los juguetes se quedan en un rincón, mientras que las experiencias se quedan en el corazón.