niño con autismo

Si eres padre de un niño con autismo, debes saber que el autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta al funcionamiento cerebral. Este trastorno estará presente a lo largo de toda la vida y se caracteriza por déficits en la comunicación, dificultad en la interacción social, y una inflexibilidad en el comportamiento y el pensamiento. 

Manejar una crisis en un niño con autismo puede resultar frustrante para los padres. Estas situaciones suelen estar motivadas por la dificultad de comprender sus demandas o una sobrecarga de estímulos que puede culminar en una reacción emocional intensa como gritos, llanto, autolesiones o agresión hacia los demás. 

niño con autismo
Lic. Ana Julcahuanca

Recomendaciones:

La psicóloga Ana Julcahuanca, especialista en autismo y conducta del Instituto Médico de Lenguaje y Aprendizaje (IMLA) nos comparte seis recomendaciones clave para enfrentar las crisis y no te gane el desaliento.

1. Mantener la calma

Es fundamental que los padres conserven la tranquilidad durante una crisis. El niño con autismo tiende a buscar señales en su entorno, y si perciben a sus padres calmados, es más probable que ellos también se tranquilicen. 

Adoptar una postura relajada, utilizar un tono de voz suave y mantener un volumen neutro son estrategias esenciales para transmitir calma. Recordemos que somos modelos a seguir en el comportamiento de nuestros hijos.

niño con autismo
Cuida las sobrecargas de estimulos

2. Eliminar el estrés sensorial

Muchos niños con autismo son extremadamente sensibles a ciertos estímulos sensoriales que para otros pueden pasar desapercibidos. Ruido excesivo, luces brillantes o movimientos rápidos pueden perturbarlos y desencadenar una crisis. 

Es importante identificar estos estímulos y eliminarlos o reducirlos en la medida de lo posible. Apagar la televisión, reducir el volumen de la música o evitar el uso de electrodomésticos ruidosos como la licuadora durante una crisis puede ser de gran ayuda.

3. Evitar explicaciones extensas

Durante una crisis, es poco probable que el niño con autismo pueda procesar explicaciones largas o complejas. En estos momentos, el cerebro del niño está en modo de supervivencia y prácticamente su capacidad de razonar o entender instrucciones está limitada. 

Por lo tanto, es más efectivo usar palabras cortas y claras que sean fáciles de entender y seguir, o simplemente acompañar en silencio y calma al pequeño. Ej. Puedes decirle a tu hijo “Calma”, “Respira, cuenta hasta cinco conmigo. Uno, dos, tres…”

4. Darle su espacio

Es importante permitir que el niño tenga su espacio para calmarse durante una crisis, ya que puede resultar abrumador e invasivo que el adulto lo sujete o toque cuando el menor está en una explosión de emociones, asimismo, es importante brindar este espacio, siempre y cuando no esté en riesgo de hacerse daño a sí mismo o a los demás. Si el niño intenta agredirse o agredir a otros, es crucial intervenir para bloquear esas conductas y redirigirlas hacia algo más seguro. 

Por ejemplo, si el niño está golpeando su cabeza, se le puede enseñar a golpear una almohada o a apretar una pelota de goma. 

5. Cambiar el foco de interés

Una técnica útil para desviar la atención del niño de la situación que provocó la crisis es introducir un nuevo estímulo que capte su interés. Se recomienda jugar o hacer uso de materiales de su interés en paralelo a él para que poco a poco se vaya involucrando en la nueva actividad presentada.

Los juguetes sensoriales como las burbujas, pop-its (burbujas de silicona), resortes, pueden ser especialmente efectivos, ya que al  redirigir su atención hacia algo positivo, se puede ayudar al niño a salir de la crisis y a concentrarse en algo más placentero.

6. Reforzar conductas positivas

Es fundamental reforzar cualquier conducta positiva que el niño exhiba durante o después de una crisis. Esto puede incluir el uso de recompensas tangibles como juguetes o golosinas, así como elogios verbales o caricias.

El refuerzo positivo ayuda a que el niño asocie comportamientos adaptativos con experiencias agradables. Por ejemplo, si el niño empieza a calmarse solo o sigue una instrucción simple, es importante reconocerlo y felicitarlo de inmediato.

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