La evaluación de aprendizaje es un proceso clave para comprender y apoyar a los niños que experimentan dificultades en el ámbito escolar. Muchas veces, como padres, surgen dudas sobre cuándo y por qué es importante solicitar esta evaluación.
Elizabeth Rojas, especialista de Aprendizaje del Instituto Médico de Lenguaje y Aprendizaje (IMLA) nos explica los aspectos esenciales de este proceso y cuándo es el mejor momento para buscar ayuda.

¿Qué es una evaluación de aprendizaje?
Una evaluación de aprendizaje es un análisis integral de las habilidades académicas de un niño. Se centra en áreas esenciales como la lectura, escritura y matemáticas y de manera complementaria puede incluir también los procesos cognitivos, como la atención, la memoria y el lenguaje.
La especialista destaca que la perspectiva de una evaluación de aprendizaje es optimista, ya que las dificultades detectadas no siempre son permanentes. De hecho, con una intervención adecuada y temprana, se pueden superar o compensar estas dificultades.

¿Cuándo solicitarla?
En la etapa preescolar, hay signos de alerta que actúan como predictores, por consiguiente, anticipar las dificultades que se pueden presentar posteriormente. Los niños que no logran reconocer las letras ni sonidos de las palabras, no leen más de dos o tres palabras. Para estos casos, antes de que estas dificultades se agraven se recomienda atención temprana.
Dificultades en la lectura y escritura
Un indicador común para una evaluación es la dificultad con la lectura. Si un niño en la primera etapa escolar no es capaz de leer de manera fluida para su edad, muestra problemas de decodificación (sustituye u omite palabras) o no comprende lo que lee, podría requerir intervención.
De manera similar, son señales para evaluar cuando presentan errores ortográficos frecuentes y dificultad para formar oraciones.

Problemas de cálculos
La evaluación de aprendizaje también es oportuna cuando los niños tienen dificultades persistentes para comprender conceptos matemáticos, razonar o resolver problemas, cuando hay lentitud para sumar, restar, multiplicar y dividir, según las competencias matemáticas relacionadas con la currícula de cada grado.
Conducta y autoestima
Las dificultades académicas no solo afectan el rendimiento escolar, sino también la autoestima y el comportamiento del niño. Algunos niños al tener dificultades para leer y escribir, evitan las tareas, se frustran fácilmente y/o desarrollan problemas de conducta. Estos cambios emocionales son un llamado a intervenir y apoyar al niño de manera integral.
El proceso de evaluación
La evaluación generalmente se inicia con una revisión de la historia clínica y académica del niño, incluyendo reportes de la escuela y observaciones familiares. Dependiendo del caso, se realiza una evaluación neuropsicológica para entender cómo el cerebro procesa la información, especialmente en aspectos como la atención y la percepción. Es un proceso colaborativo en el que se toman en cuenta las opiniones de padres y profesores para desarrollar un plan de intervención adaptado a las necesidades del niño.
La importancia de la intervención temprana
Un diagnóstico temprano es crucial. Los expertos coinciden en que cuanto antes se detecten y aborden las dificultades, mejor será el pronóstico académico y emocional del niño. La intervención adecuada puede marcar una gran diferencia, ayudando a los niños a desarrollar estrategias de aprendizaje y mejorar su rendimiento escolar.
Si observas que tu hijo enfrenta algunos de estos desafíos, no dudes en consultar con un especialista. Una Evaluación de Aprendizaje puede proporcionar las respuestas y el apoyo necesario para ayudar a tu hijo a tener éxito en la escuela y en su desarrollo general.